Noticias de Altea
Los Premis Altea alcanzan la décima edición como referentes de la literatura valenciana
El certamen reúne a más de 200 asistentes y reconoce a Toni Bellón, Ivan Carbonell y Enric Balaguer como ganadores de esta edición
Altea ha sido, una vez más, la capital de las letras valencianas contemporáneas con la celebración de la décima edición de los Premis Altea de Literatura i Investigación. La gala, celebrada ayer sábado en el Espai Mirador de Palau Altea Centre d’Arts, reunió a más de 200 representantes del ámbito cultural, institucional y literario en una velada que combinó literatura y música en directo.
Esta edición, que ha batido récord de participación con un total de 133 obras presentadas, el jurado ha resuelto los siguientes galardones:
El Premio Francesc Martínez i Martínez de Ensayo e Investigación, dotado con 3.000 €, ha sido concedido a Toni Bellón Climent, por la obra La capital artística del Mediterrani. L´Altea dels pintors i artistes (1960-1985). El ganador recibió el trofeo Penell, de Serafín Cortés. En este ensayo nos trasladamos a la Altea cultural, artística y bohemia de los años sesenta, setenta y ochenta, denominada como “la capital artística del Mediterráneo”. Bellón afirmaba al recibir el premio que “el objetivo de esta obra es hacer una aproximación a la vida cotidiana de los artistas en esta localidad de la Marina Baixa durante los años 1960-1985”. “Es uno de los trabajos que más he disfrutado durante el proceso de elaboración; recorría los estudios de los pintores, acudía a inauguraciones y tertulias. Es un orgullo muy grande incorporarme al currículum de ganadores de este prestigioso certamen”, aseguraba Toni Bellón.
El Premio Altea de Literatura Infantil y Juvenil, dotado con 4.000 €, ha recaído en Ivan Carbonell Iglesias por L´esguard del basilisc. Recibió el trofeo Aila, del Área de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de Altea. El autor afirmaba en su intervención al recibir el premio que “actualmente vivimos un gran momento para el fantasy y para el romantasy, géneros de fantasía que arrasan entre los jóvenes lectores. El basilisco es una de estas criaturas fascinantes que los seguidores de Harry Potter conocen bien, y que aquí reencontrarán hablando en valenciano. Este libro no existiría sin las rondallas de Enric Valor, los estudios de folclore y las leyendas y parajes del País Valenciano”.
El Premio Carmelina Sánchez-Cutillas de Novela y Prosa Creativa, dotado con 5.000 €, ha sido otorgado a Enric Balaguer Pascual por la obra Tot allò que fa viure. Recibió el trofeo La mà del sol, del autor Pepe Azorín. En su intervención al recibir el premio, Balaguer aseguraba que “esta obra conjuga el mundo exterior y el mundo personal, la reflexión sobre nuestro tiempo y la esfera íntima”. Por otra parte, también afirmaba que “unas instituciones que invierten en cultura y en literatura hacen una contribución importante a nuestra sociedad, poniendo en circulación obras de calidad y potenciando la lectura para mejorar la salud social. Leer hace más inteligente el mundo y ayuda a entender y a superar los conflictos”.

Durante la gala, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Altea, Pepa Victoria Pérez, hizo entrega a Joan Borja, uno de los creadores y organizadores de los premios, de un detalle cargado de agradecimiento, respeto y afecto por todo lo que ha hecho por los premios y la cultura. Afirmaba que “es una persona clave a lo largo de estos diez años que trabaja con dedicación absoluta”. También quiso “dar las gracias a los autores y autoras por confiar en nosotros y así hacer que los Premios Altea continúen vivos y con fuerza, como también al jurado por esa labor rigurosa y, cómo no, a las entidades que caminan a nuestro lado”.
El alcalde de Altea, Diego Zaragozí, dio las gracias a los organizadores y a todas las personas que se han presentado, así como al Equipo de Gobierno por el apoyo a esta gala y estos premios. “Se trata de un acto muy importante que rinde homenaje a las letras valencianas y son muchas las personas implicadas en estos premios, gracias por hacerlo posible”.
La gala, conducida por el periodista alteano Jeroni Alvado, tuvo como uno de los momentos más destacados la presentación en directo del disco Blau de mar, de la Orquestra Blava, creado con motivo del décimo aniversario de los premios. La actuación puso de manifiesto el diálogo entre la música y la literatura que caracteriza este evento.

Asimismo, la organización rindió homenaje al sacerdote y teólogo Francesc Martínez Ripoll (1820-1891) con la concesión del Premio Estela de Honor, dedicado a figuras alteanas ya fallecidas. Se reconoce así su legado cultural y su influencia, pieza clave en una genealogía cultural que conecta con Francesc Martínez i Martínez y Carmelina Sánchez-Cutillas. La familia de la escritora ha cedido recientemente al Ayuntamiento un fondo documental de más de 2.000 páginas manuscritas, con sermones en valenciano de hace dos siglos.
El recuerdo del artista Pepe Azorín, fallecido recientemente, estuvo muy presente durante la ceremonia, especialmente a través del trofeo del Premio Carmelina La mà del sol, obra suya, y de la exposición Temps a Altea, que se mantiene instalada en el espacio de la gala.
Con esta décima edición, los Premios Altea reafirman su papel como uno de los referentes culturales del panorama valenciano, impulsados por la colaboración entre el Ayuntamiento de Altea, la Fundación Caixaltea, Aila Edicions, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, la Acadèmia Valenciana de la Llengua, la Universidad de Alicante y la Generalitat Valenciana.

Altea ha sido, una vez más, la capital de las letras valencianas contemporáneas con la celebración de la décima edición de los Premis Altea de Literatura i Investigación. La gala, celebrada ayer sábado en el Espai Mirador de Palau Altea Centre d’Arts, reunió a más de 200 representantes del ámbito cultural, institucional y literario en una velada que combinó literatura y música en directo.
Esta edición, que ha batido récord de participación con un total de 133 obras presentadas, el jurado ha resuelto los siguientes galardones:
El Premio Francesc Martínez i Martínez de Ensayo e Investigación, dotado con 3.000 €, ha sido concedido a Toni Bellón Climent, por la obra La capital artística del Mediterrani. L´Altea dels pintors i artistes (1960-1985). El ganador recibió el trofeo Penell, de Serafín Cortés. En este ensayo nos trasladamos a la Altea cultural, artística y bohemia de los años sesenta, setenta y ochenta, denominada como “la capital artística del Mediterráneo”. Bellón afirmaba al recibir el premio que “el objetivo de esta obra es hacer una aproximación a la vida cotidiana de los artistas en esta localidad de la Marina Baixa durante los años 1960-1985”. “Es uno de los trabajos que más he disfrutado durante el proceso de elaboración; recorría los estudios de los pintores, acudía a inauguraciones y tertulias. Es un orgullo muy grande incorporarme al currículum de ganadores de este prestigioso certamen”, aseguraba Toni Bellón.
El Premio Altea de Literatura Infantil y Juvenil, dotado con 4.000 €, ha recaído en Ivan Carbonell Iglesias por L´esguard del basilisc. Recibió el trofeo Aila, del Área de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de Altea. El autor afirmaba en su intervención al recibir el premio que “actualmente vivimos un gran momento para el fantasy y para el romantasy, géneros de fantasía que arrasan entre los jóvenes lectores. El basilisco es una de estas criaturas fascinantes que los seguidores de Harry Potter conocen bien, y que aquí reencontrarán hablando en valenciano. Este libro no existiría sin las rondallas de Enric Valor, los estudios de folclore y las leyendas y parajes del País Valenciano”.
El Premio Carmelina Sánchez-Cutillas de Novela y Prosa Creativa, dotado con 5.000 €, ha sido otorgado a Enric Balaguer Pascual por la obra Tot allò que fa viure. Recibió el trofeo La mà del sol, del autor Pepe Azorín. En su intervención al recibir el premio, Balaguer aseguraba que “esta obra conjuga el mundo exterior y el mundo personal, la reflexión sobre nuestro tiempo y la esfera íntima”. Por otra parte, también afirmaba que “unas instituciones que invierten en cultura y en literatura hacen una contribución importante a nuestra sociedad, poniendo en circulación obras de calidad y potenciando la lectura para mejorar la salud social. Leer hace más inteligente el mundo y ayuda a entender y a superar los conflictos”.

Durante la gala, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Altea, Pepa Victoria Pérez, hizo entrega a Joan Borja, uno de los creadores y organizadores de los premios, de un detalle cargado de agradecimiento, respeto y afecto por todo lo que ha hecho por los premios y la cultura. Afirmaba que “es una persona clave a lo largo de estos diez años que trabaja con dedicación absoluta”. También quiso “dar las gracias a los autores y autoras por confiar en nosotros y así hacer que los Premios Altea continúen vivos y con fuerza, como también al jurado por esa labor rigurosa y, cómo no, a las entidades que caminan a nuestro lado”.
El alcalde de Altea, Diego Zaragozí, dio las gracias a los organizadores y a todas las personas que se han presentado, así como al Equipo de Gobierno por el apoyo a esta gala y estos premios. “Se trata de un acto muy importante que rinde homenaje a las letras valencianas y son muchas las personas implicadas en estos premios, gracias por hacerlo posible”.
La gala, conducida por el periodista alteano Jeroni Alvado, tuvo como uno de los momentos más destacados la presentación en directo del disco Blau de mar, de la Orquestra Blava, creado con motivo del décimo aniversario de los premios. La actuación puso de manifiesto el diálogo entre la música y la literatura que caracteriza este evento.

Asimismo, la organización rindió homenaje al sacerdote y teólogo Francesc Martínez Ripoll (1820-1891) con la concesión del Premio Estela de Honor, dedicado a figuras alteanas ya fallecidas. Se reconoce así su legado cultural y su influencia, pieza clave en una genealogía cultural que conecta con Francesc Martínez i Martínez y Carmelina Sánchez-Cutillas. La familia de la escritora ha cedido recientemente al Ayuntamiento un fondo documental de más de 2.000 páginas manuscritas, con sermones en valenciano de hace dos siglos.
El recuerdo del artista Pepe Azorín, fallecido recientemente, estuvo muy presente durante la ceremonia, especialmente a través del trofeo del Premio Carmelina La mà del sol, obra suya, y de la exposición Temps a Altea, que se mantiene instalada en el espacio de la gala.
Con esta décima edición, los Premios Altea reafirman su papel como uno de los referentes culturales del panorama valenciano, impulsados por la colaboración entre el Ayuntamiento de Altea, la Fundación Caixaltea, Aila Edicions, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, la Acadèmia Valenciana de la Llengua, la Universidad de Alicante y la Generalitat Valenciana.


























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