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Lunes, 06 de Abril de 2026

Actualizada Lunes, 06 de Abril de 2026 a las 12:52:58 horas

Juan José Martínez
Domingo, 05 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
Noticias de l'Alfàs del Pi

L’Alfàs del Pi convierte 2026 en un escaparate de su modelo cultural basado en patrimonio, sostenibilidad e identidad

El municipio alfasino articula un calendario anual con festivales, recuperación de espacios históricos y proyectos innovadores como la Villa Romana o el Faro del Albir, consolidando la cultura como eje estratégico del territorio

L’Alfàs del Pi afronta 2026 como un año clave en la consolidación de su modelo cultural, un proyecto construido durante décadas que combina recuperación patrimonial, programación continua y proyección turística. Bajo la denominación de ‘Año Cultural’, el municipio de la Marina Baixa despliega una agenda que trasciende lo meramente festivo para situar la cultura como herramienta de identidad, cohesión social y desarrollo económico.

Hay lugares que se explican mejor caminándolos. En l’Alfàs del Pi, uno de esos recorridos conduce al Faro del Albir. La senda asciende suavemente entre la Serra Gelada, sin exigencias, como si invitara a detenerse. No es casual. Al avanzar, aparecen restos de otros tiempos, como una torre vigía o antiguas minas de ocre, y, al fondo, el mar. Ese camino, reconocido como el mejor Sendero Azul de España en 2026, es, en cierto modo, una declaración de intenciones. Accesibilidad, respeto al entorno, integración del patrimonio y una experiencia abierta a todos. Todo está ahí, sin estridencias, como parte de un relato continuo.

 

Ese mismo relato se traslada al conjunto del municipio. L’Alfàs no ha construido su propuesta cultural de manera puntual, sino a través de una acumulación de decisiones sostenidas en el tiempo. El año 2026 llega cargado de aniversarios, pero más allá de las cifras, lo que se percibe es una voluntad de dar sentido al paso del tiempo.

 

Un equilibrio entre naturaleza, historia y uso público que define también el resto del municipio. L’Alfàs del Pi ha construido su modelo cultural a partir de una estrategia sostenida en el tiempo, una suma de decisiones que han configurado una red donde lo patrimonial, lo contemporáneo y lo natural conviven sin competir.

 

Faro de l'albir

 

El año 2026 concentra varios hitos que ayudan a entender ese proceso. Les Escoles Velles cumplen 100 años, la Casa de Cultura alcanza los 35, mientras que la Villa Romana del Albir y el Faro celebran 15 años desde su recuperación como espacios abiertos al público. No son cifras aisladas, sino señales de continuidad.

 

El alcalde de l'Alfàs del Pi, Vicente Arques, sitúa ahí una de las claves del modelo al afirmar: “Nada es casualidad en la gestión del territorio”. En su planteamiento, cada aniversario funciona como una pausa para mirar atrás, pero también como un punto de partida: “Un aniversario no es solo una fecha en el calendario; es un momento para reconocer lo que estos espacios han representado y proyectar qué queremos ser.

 

A pocos metros del mar, la Villa Romana del Albir sintetiza esa idea. Durante años, aquel enclave quedó relegado a un uso marginal. Hoy es un museo al aire libre que combina restos arqueológicos con herramientas digitales capaces de recrear la vida cotidiana en el siglo IV. Gafas de realidad virtual, aplicaciones de realidad aumentada y recorridos inmersivos permiten al visitante comprender el pasado desde una experiencia directa.

 

Villa Romana Albir

 

Esa misma lógica de reinterpretación se extiende a otros espacios. Antiguos edificios educativos convertidos en centros culturales, áreas naturales que acogen actividades deportivas o divulgativas, enclaves históricos integrados en la vida cotidiana. Todo forma parte de una misma red.

 

En ese contexto, la programación cultural no aparece como un añadido, sino como una consecuencia. En marzo abre con la Mostra de Teatre, alcanzando su 24ª edición y volviendo a situar al municipio en el circuito escénico nacional. Durante varios días, compañías profesionales y amateur compartieron escenario, mientras el público llenaba la Casa de Cultura. Todo ello se completa con la entrega del reconocimiento del Pi d’Honor, un gesto que conecta el presente con trayectorias consolidadas y que refuerza el carácter del certamen como espacio de encuentro entre generaciones.

 

Mostra de Teatre de l'Alfàs

 

Abril cambia el tono. Llega la danza, pero también la historia. La Semana Cultural l’Alfàs amb Història se centra este año en la educación, con una mirada que abarca desde el siglo XIX hasta el XX. La exposición en les Escoles Velles no se limita a mostrar documentos, sino que recupera testimonios, voces, experiencias.

 

En ese mismo ejercicio de memoria se enmarca el Archivo de la Palabra, una iniciativa que recoge relatos orales y los incorpora al patrimonio común. Fragmentos de vida que, de otro modo, se perderían.

 

El verano introduce otro ritmo. El Festival de Cine de l’Alfàs del Pi, que alcanza su 38ª edición, convierte al municipio en un referente del audiovisual español. Más de 1.200 trabajos presentados en ediciones recientes, una dotación de 9.500 euros en premios y un elemento diferencial: el acceso directo a la preselección de los Premios Goya para el cortometraje ganador.

 

Festival cine l'alfàs

 

Pero el cine no se queda en las salas. Se traslada al exterior, se mezcla con el entorno. Proyecciones al aire libre, encuentros y actividades paralelas convierten el municipio en un escenario compartido. A ese impulso se suman otras propuestas estivales como los Concerts a la llum de la lluna de l’Albir o el Estiu Festiu, ampliando la oferta hacia la música y el ocio cultural.

 

El calendario continúa sin interrupciones. El otoño abre espacio al Festival de Jazz, a los encuentros corales y a iniciativas como la Semana Cultural Hispano-Noruega, reflejo de la identidad plural del municipio. Y cuando el año se acerca a su final, la programación vuelve la mirada hacia los más pequeños con el festival infantil de Navidad, una apuesta por garantizar el relevo generacional en el consumo cultural.

 

“Tenemos una hoja de ruta clara desde hace años; los festivales no son parches, son piezas de un engranaje que funciona”, explica el concejal de Cultura, Manuel Casado. Esa sensación de engranaje es una de las claves para entender el modelo. No hay grandes vacíos ni rupturas, sino una continuidad que conecta patrimonio, programación y ciudadanía.

 

Más allá de los eventos, lo que emerge es una manera de entender el territorio. Una forma de gestión que integra cultura, turismo, patrimonio y medio ambiente en un mismo discurso. El propio Arques lo resume con claridad: “No son solo edificios, es nuestra alma devuelta a la vida pública”.

 

Vicente Arques

 

El ‘Año Cultural 2026’ funciona así como una ventana. Permite observar el resultado de ese proceso, pero también entender sus fundamentos. No es un punto de llegada. Tampoco un ejercicio puntual. Es la confirmación de un modelo.

 

Un modelo que, al recorrer l’Alfàs del Pi, se percibe sin necesidad de explicaciones en el camino al faro, en una sala de teatro, frente a una pantalla de cine o entre los restos de una villa romana.

 

Porque aquí, la cultura no se programa. Se vive.

 

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