Noticias de Villajoyosa
La Guardia Civil interviene un atún rojo de 250 kilos capturado presuntamente de forma furtiva frente a Villajoyosa
El patrón de una embarcación de recreo se enfrenta a cinco denuncias por infracciones de pesca y seguridad marítima tras ser interceptado el primer día de la temporada
La Guardia Civil ha aprehendido un ejemplar de atún rojo de unos 250 kilos capturado presuntamente de forma furtiva frente a la costa de Villajoyosa, coincidiendo con el primer día de la temporada de pesca de esta especie. El patrón de la embarcación se enfrenta a cinco denuncias por distintas infracciones relacionadas con la pesca y la seguridad marítima.
Los hechos ocurrieron durante la noche del pasado 16 de junio, cuando una patrullera del Servicio Marítimo Provincial de Alicante detectó, a unas seis millas del puerto de Villajoyosa, una embarcación de recreo que modificó su rumbo y detuvo la marcha al advertir la presencia de los agentes.
Ante la sospecha de que pudiera transportar un atún rojo capturado de forma irregular, los efectivos procedieron a inspeccionar la embarcación. En el interior localizaron un ejemplar de grandes dimensiones, de unos 220 centímetros, que fue finalmente intervenido.
Durante la inspección, los agentes comprobaron que el patrón no tenía instalada la aplicación PescaREC, obligatoria durante la campaña de 2026 para declarar electrónicamente las capturas y comunicar el preaviso necesario antes de llegar a puerto con un atún rojo. Además, una vez la embarcación quedó atracada, el patrón tampoco pudo acreditar una licencia de pesca marítima en vigor, otro de los requisitos exigidos para poder participar en la campaña recreativa de esta especie.
La inspección también reveló deficiencias en materia de seguridad marítima. Según la Guardia Civil, la embarcación carecía de las bengalas reglamentarias y el patrón no pudo acreditar el seguro obligatorio.
Por todo ello, se formularon cinco denuncias: tres por infracciones de pesca y dos por incumplimientos en materia de seguridad marítima. El atún rojo intervenido fue entregado al comedor social de una organización benéfica de Alicante.

El atún rojo (Thunnus thynnus) es una de las especies más emblemáticas y reguladas del Mediterráneo. Tras años de sobreexplotación, el plan internacional de recuperación impulsado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) permitió recuperar sus poblaciones, que actualmente se gestionan mediante cuotas anuales repartidas entre las distintas modalidades de pesca.
En el ámbito recreativo, la normativa vigente obliga a la captura y suelta si el ejemplar llega vivo al barco, aunque permite retener un atún diario si se produce una muerte accidental durante el combate. La temporada se abrió el 16 de junio y exige autorización específica, licencia en vigor y declaración o preaviso a través de PescaREC.
A todo ello se suma que la comercialización del atún rojo capturado en pesca recreativa está prohibida. Esta restricción busca garantizar la trazabilidad del producto, evitar la entrada de capturas irregulares en el circuito de consumo y proteger a quienes cumplen la normativa.
La captura furtiva de ejemplares de esta especie dificulta el control de un recurso sometido a límites estrictos, perjudica tanto a la pesca profesional como a los pescadores recreativos que respetan las reglas y compromete los esfuerzos de conservación desarrollados en los últimos años.

La Guardia Civil ha aprehendido un ejemplar de atún rojo de unos 250 kilos capturado presuntamente de forma furtiva frente a la costa de Villajoyosa, coincidiendo con el primer día de la temporada de pesca de esta especie. El patrón de la embarcación se enfrenta a cinco denuncias por distintas infracciones relacionadas con la pesca y la seguridad marítima.
Los hechos ocurrieron durante la noche del pasado 16 de junio, cuando una patrullera del Servicio Marítimo Provincial de Alicante detectó, a unas seis millas del puerto de Villajoyosa, una embarcación de recreo que modificó su rumbo y detuvo la marcha al advertir la presencia de los agentes.
Ante la sospecha de que pudiera transportar un atún rojo capturado de forma irregular, los efectivos procedieron a inspeccionar la embarcación. En el interior localizaron un ejemplar de grandes dimensiones, de unos 220 centímetros, que fue finalmente intervenido.
Durante la inspección, los agentes comprobaron que el patrón no tenía instalada la aplicación PescaREC, obligatoria durante la campaña de 2026 para declarar electrónicamente las capturas y comunicar el preaviso necesario antes de llegar a puerto con un atún rojo. Además, una vez la embarcación quedó atracada, el patrón tampoco pudo acreditar una licencia de pesca marítima en vigor, otro de los requisitos exigidos para poder participar en la campaña recreativa de esta especie.
La inspección también reveló deficiencias en materia de seguridad marítima. Según la Guardia Civil, la embarcación carecía de las bengalas reglamentarias y el patrón no pudo acreditar el seguro obligatorio.
Por todo ello, se formularon cinco denuncias: tres por infracciones de pesca y dos por incumplimientos en materia de seguridad marítima. El atún rojo intervenido fue entregado al comedor social de una organización benéfica de Alicante.

El atún rojo (Thunnus thynnus) es una de las especies más emblemáticas y reguladas del Mediterráneo. Tras años de sobreexplotación, el plan internacional de recuperación impulsado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) permitió recuperar sus poblaciones, que actualmente se gestionan mediante cuotas anuales repartidas entre las distintas modalidades de pesca.
En el ámbito recreativo, la normativa vigente obliga a la captura y suelta si el ejemplar llega vivo al barco, aunque permite retener un atún diario si se produce una muerte accidental durante el combate. La temporada se abrió el 16 de junio y exige autorización específica, licencia en vigor y declaración o preaviso a través de PescaREC.
A todo ello se suma que la comercialización del atún rojo capturado en pesca recreativa está prohibida. Esta restricción busca garantizar la trazabilidad del producto, evitar la entrada de capturas irregulares en el circuito de consumo y proteger a quienes cumplen la normativa.
La captura furtiva de ejemplares de esta especie dificulta el control de un recurso sometido a límites estrictos, perjudica tanto a la pesca profesional como a los pescadores recreativos que respetan las reglas y compromete los esfuerzos de conservación desarrollados en los últimos años.

































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