Noticias de Callosa d’en Sarrià
El Fort de Bèrnia entra en la Lista Roja: una joya del siglo XVI en riesgo de desaparecer
Hispania Nostra alerta del deterioro progresivo de la fortificación renacentista y reclama medidas urgentes para evitar la pérdida irreversible de sus restos
El Fort de Bèrnia ha entrado desde el 6 de julio en la Lista Roja de Hispania Nostra, el registro con el que esta asociación sin ánimo de lucro visibiliza bienes culturales y naturales amenazados en España. La fortificación, situada en la Sierra de Bèrnia y enclavada administrativamente en el término municipal de Callosa d’en Sarrià, se encuentra en un estado de ruina progresiva que amenaza la conservación de sus restos.
La decisión de Hispania Nostra llega tras constatar que el conjunto, pese a conservar elementos suficientes para interpretar su trazado original, presenta un deterioro avanzado. Entre los restos todavía visibles se encuentran fragmentos de murallas, parte de los fosos, estructuras auxiliares abovedadas, pequeñas torres y restos del sistema de acceso. Sin embargo, muchos de estos elementos sufren pérdida de material, erosión, disgregación y riesgo de inestabilidad.
El deterioro del fuerte se atribuye al paso del tiempo, la exposición continuada a la intemperie, la acción humana y la ausencia de actuaciones regulares de conservación. A ello se suma su ubicación aislada en plena sierra, un factor que incrementa su vulnerabilidad y dificulta tanto el mantenimiento como la vigilancia del recinto.
El Fort de Bèrnia cuenta con protección legal como Bien de Interés Cultural, mediante la declaración genérica establecida por el Decreto de 22 de abril de 1949. Aun así, Hispania Nostra advierte de la necesidad de poner en marcha medidas de documentación, consolidación y conservación antes de que se produzcan pérdidas irreversibles.

Construido en 1562, el fuerte fue concebido como una fortificación militar renacentista de estilo italiano. Su diseño se atribuye al ingeniero militar Giovanni Battista Antonelli, una figura clave de la ingeniería defensiva al servicio de la monarquía hispánica durante el siglo XVI.
La fortaleza respondía al modelo de las construcciones abaluartadas renacentistas, adaptadas a las nuevas necesidades defensivas derivadas del uso de la artillería. Su función era controlar el territorio interior, vigilar la costa y proteger las poblaciones de la Marina Baixa frente a posibles ataques o revueltas, en un contexto marcado por la presencia de población morisca en la zona.
Sin embargo, al estar alejada de las bases logísticas y de las principales áreas de intervención, su ubicación limitó su eficacia. El fuerte no llegó a cumplir plenamente las expectativas para las que había sido levantado y en 1612 se decretó su demolición para evitar que pudiera ser utilizado como refugio o bastión por cuadrillas y bandoleros. Desde entonces, el conjunto quedó abandonado y fue avanzando hacia la ruina.
El castillo presentaba una planta en forma de estrella de cuatro puntas, rodeada por un foso seco. En su interior disponía de un recinto aproximadamente cuadrado, protegido por baluartes en los ángulos. Esta configuración respondía a los principios de la fortificación moderna, con muros adaptados al fuego de artillería y sistemas defensivos pensados para controlar el terreno circundante.
A pesar de las pérdidas acumuladas durante más de cuatro siglos, el conjunto conserva todavía un notable valor histórico, arquitectónico y paisajístico. Su posición elevada en la Sierra de Bèrnia permite comprender su importancia estratégica y su relación visual con el territorio, desde el interior montañoso hasta la costa.

Asimismo, este enclave es uno de los puntos más reconocibles para los senderistas. Las principales rutas de acceso parten desde Xaló y Benissa, y permiten visitar los restos del fuerte, el conocido Forat de Bèrnia y disfrutar de vistas panorámicas hacia la bahía de Altea y el Penyal d’Ifac de Calp.
Precisamente esa integración en un entorno natural de gran valor aumenta su singularidad, pero también expone los restos a condiciones ambientales adversas. La lluvia, el viento, los cambios de temperatura y el crecimiento de la vegetación favorecen la erosión y la pérdida progresiva de los materiales constructivos.
La Lista Roja de Hispania Nostra se nutre de propuestas ciudadanas relacionadas con bienes en riesgo. Posteriormente, el Comité Científico de la entidad evalúa la documentación aportada, analiza el estado de conservación y verifica si el bien cumple los criterios técnicos para su inclusión.
Con todo, la entidad patrimonial reclama actuaciones orientadas a estudiar y documentar el recinto, consolidar las estructuras inestables, controlar la vegetación y garantizar la conservación de los elementos que todavía permanecen en pie. El objetivo debe pasar por evitar que la degradación avance hasta hacer irrecuperables partes esenciales de la fortificación.


El Fort de Bèrnia ha entrado desde el 6 de julio en la Lista Roja de Hispania Nostra, el registro con el que esta asociación sin ánimo de lucro visibiliza bienes culturales y naturales amenazados en España. La fortificación, situada en la Sierra de Bèrnia y enclavada administrativamente en el término municipal de Callosa d’en Sarrià, se encuentra en un estado de ruina progresiva que amenaza la conservación de sus restos.
La decisión de Hispania Nostra llega tras constatar que el conjunto, pese a conservar elementos suficientes para interpretar su trazado original, presenta un deterioro avanzado. Entre los restos todavía visibles se encuentran fragmentos de murallas, parte de los fosos, estructuras auxiliares abovedadas, pequeñas torres y restos del sistema de acceso. Sin embargo, muchos de estos elementos sufren pérdida de material, erosión, disgregación y riesgo de inestabilidad.
El deterioro del fuerte se atribuye al paso del tiempo, la exposición continuada a la intemperie, la acción humana y la ausencia de actuaciones regulares de conservación. A ello se suma su ubicación aislada en plena sierra, un factor que incrementa su vulnerabilidad y dificulta tanto el mantenimiento como la vigilancia del recinto.
El Fort de Bèrnia cuenta con protección legal como Bien de Interés Cultural, mediante la declaración genérica establecida por el Decreto de 22 de abril de 1949. Aun así, Hispania Nostra advierte de la necesidad de poner en marcha medidas de documentación, consolidación y conservación antes de que se produzcan pérdidas irreversibles.

Construido en 1562, el fuerte fue concebido como una fortificación militar renacentista de estilo italiano. Su diseño se atribuye al ingeniero militar Giovanni Battista Antonelli, una figura clave de la ingeniería defensiva al servicio de la monarquía hispánica durante el siglo XVI.
La fortaleza respondía al modelo de las construcciones abaluartadas renacentistas, adaptadas a las nuevas necesidades defensivas derivadas del uso de la artillería. Su función era controlar el territorio interior, vigilar la costa y proteger las poblaciones de la Marina Baixa frente a posibles ataques o revueltas, en un contexto marcado por la presencia de población morisca en la zona.
Sin embargo, al estar alejada de las bases logísticas y de las principales áreas de intervención, su ubicación limitó su eficacia. El fuerte no llegó a cumplir plenamente las expectativas para las que había sido levantado y en 1612 se decretó su demolición para evitar que pudiera ser utilizado como refugio o bastión por cuadrillas y bandoleros. Desde entonces, el conjunto quedó abandonado y fue avanzando hacia la ruina.
El castillo presentaba una planta en forma de estrella de cuatro puntas, rodeada por un foso seco. En su interior disponía de un recinto aproximadamente cuadrado, protegido por baluartes en los ángulos. Esta configuración respondía a los principios de la fortificación moderna, con muros adaptados al fuego de artillería y sistemas defensivos pensados para controlar el terreno circundante.
A pesar de las pérdidas acumuladas durante más de cuatro siglos, el conjunto conserva todavía un notable valor histórico, arquitectónico y paisajístico. Su posición elevada en la Sierra de Bèrnia permite comprender su importancia estratégica y su relación visual con el territorio, desde el interior montañoso hasta la costa.

Asimismo, este enclave es uno de los puntos más reconocibles para los senderistas. Las principales rutas de acceso parten desde Xaló y Benissa, y permiten visitar los restos del fuerte, el conocido Forat de Bèrnia y disfrutar de vistas panorámicas hacia la bahía de Altea y el Penyal d’Ifac de Calp.
Precisamente esa integración en un entorno natural de gran valor aumenta su singularidad, pero también expone los restos a condiciones ambientales adversas. La lluvia, el viento, los cambios de temperatura y el crecimiento de la vegetación favorecen la erosión y la pérdida progresiva de los materiales constructivos.
La Lista Roja de Hispania Nostra se nutre de propuestas ciudadanas relacionadas con bienes en riesgo. Posteriormente, el Comité Científico de la entidad evalúa la documentación aportada, analiza el estado de conservación y verifica si el bien cumple los criterios técnicos para su inclusión.
Con todo, la entidad patrimonial reclama actuaciones orientadas a estudiar y documentar el recinto, consolidar las estructuras inestables, controlar la vegetación y garantizar la conservación de los elementos que todavía permanecen en pie. El objetivo debe pasar por evitar que la degradación avance hasta hacer irrecuperables partes esenciales de la fortificación.

























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