Noticias de la Marina Baixa
Alerta por la aparición de chinchetas “contra ciclistas” en la carretera entre Bolulla y Tàrbena
El Ayuntamiento de Tàrbena condena el acto y reclama diálogo mientras se buscan soluciones ante la creciente tensión entre tráfico vecinal y ciclismo en el interior de la Marina Baixa
La aparición de chinchetas en la carretera CV-715, en el tramo comprendido entre Bolulla y Tàrbena, ha encendido todas las alarmas en el interior de la Marina Baixa. El hallazgo, localizado a la salida del casco urbano de Bolulla en dirección a Tàrbena, supone un grave riesgo para ciclistas y conductores y ha sido condenado de forma contundente por el Ayuntamiento de Tàrbena.
La situación fue dada a conocer tras el aviso de un usuario de redes sociales, que contactó con Marina Baixa Digital y aportó un vídeo en el que se aprecia cómo, en apenas unos metros de calzada, se localizan más de una decena de chinchetas esparcidas sobre el asfalto.
El alcalde de Tàrbena, Francisco Javier Molines Sifre, ha sido tajante al rechazar este tipo de acciones, subrayando que “sabemos que la gente está harta de las molestias que ocasionan los ciclistas, pero esa no es la solución”. El primer edil ha insistido en que poner en peligro la seguridad vial nunca puede ser una respuesta a un problema de convivencia que requiere diálogo y coordinación.
En este sentido, Molines ha avanzado que el Ayuntamiento de Tàrbena está trabajando junto al Patronato de Turismo Costa Blanca para impulsar jornadas de concienciación en las que participen todos los actores implicados, desde administraciones y cuerpos de seguridad hasta empresas turísticas y colectivos ciclistas, con el objetivo de buscar soluciones consensuadas.

Un conflicto latente en las carreteras de montaña
El incidente se produce en un contexto de creciente tensión en las carreteras del interior de la Marina Baixa, donde la masificación ciclista en vías de montaña, como el Coll de Rates, ha generado reiteradas quejas vecinales por problemas de seguridad y colapso viario. Desde Tàrbena, la sociedad se ha unido para recoger firmas pidiendo “circular libres y sin miedo”, así como reclamando una intervención urgente de las administraciones competentes.
Molines Sifre señalaba en anteriores ocasiones que “el problema no es el ciclismo ni el turismo deportivo, sino el comportamiento de una parte de los usuarios: adelantamientos indebidos, invasiones del carril contrario en descensos, incumplimiento de señales en tramos en obras o paradas en curvas para avituallarse o hacer fotografías”, todo ello dificultando el tránsito de los vecinos que utilizan estas carreteras para su vida diaria.
Uno de los episodios que más malestar generó fue el corte no autorizado de la carretera del Coll de Rates, en el tramo entre Parcent y Tàrbena, sin comunicación previa al Ayuntamiento, lo que reforzó la percepción de que algunos grupos actúan como si la vía fuera de uso exclusivo deportivo.
También en ese momento, el alcalde de Bolulla, Adrián Martínez Calafat, respaldaba públicamente las reivindicaciones de Tàrbena, reclamando mayor control y responsabilidad para evitar una desgracia. Desde Bolulla se insistía en la necesidad de incrementar la presencia de la Guardia Civil de Tráfico en los puntos más conflictivos y de extremar la prudencia, tanto por parte de profesionales como de aficionados.
La aparición de chinchetas eleva ahora la preocupación y pone de manifiesto la urgencia de actuar para rebajar la tensión, reforzar la seguridad y garantizar una convivencia segura en unas carreteras estrechas y sinuosas, pensadas para el tráfico cotidiano y hoy desbordadas por un fenómeno en auge.


La aparición de chinchetas en la carretera CV-715, en el tramo comprendido entre Bolulla y Tàrbena, ha encendido todas las alarmas en el interior de la Marina Baixa. El hallazgo, localizado a la salida del casco urbano de Bolulla en dirección a Tàrbena, supone un grave riesgo para ciclistas y conductores y ha sido condenado de forma contundente por el Ayuntamiento de Tàrbena.
La situación fue dada a conocer tras el aviso de un usuario de redes sociales, que contactó con Marina Baixa Digital y aportó un vídeo en el que se aprecia cómo, en apenas unos metros de calzada, se localizan más de una decena de chinchetas esparcidas sobre el asfalto.
El alcalde de Tàrbena, Francisco Javier Molines Sifre, ha sido tajante al rechazar este tipo de acciones, subrayando que “sabemos que la gente está harta de las molestias que ocasionan los ciclistas, pero esa no es la solución”. El primer edil ha insistido en que poner en peligro la seguridad vial nunca puede ser una respuesta a un problema de convivencia que requiere diálogo y coordinación.
En este sentido, Molines ha avanzado que el Ayuntamiento de Tàrbena está trabajando junto al Patronato de Turismo Costa Blanca para impulsar jornadas de concienciación en las que participen todos los actores implicados, desde administraciones y cuerpos de seguridad hasta empresas turísticas y colectivos ciclistas, con el objetivo de buscar soluciones consensuadas.

Un conflicto latente en las carreteras de montaña
El incidente se produce en un contexto de creciente tensión en las carreteras del interior de la Marina Baixa, donde la masificación ciclista en vías de montaña, como el Coll de Rates, ha generado reiteradas quejas vecinales por problemas de seguridad y colapso viario. Desde Tàrbena, la sociedad se ha unido para recoger firmas pidiendo “circular libres y sin miedo”, así como reclamando una intervención urgente de las administraciones competentes.
Molines Sifre señalaba en anteriores ocasiones que “el problema no es el ciclismo ni el turismo deportivo, sino el comportamiento de una parte de los usuarios: adelantamientos indebidos, invasiones del carril contrario en descensos, incumplimiento de señales en tramos en obras o paradas en curvas para avituallarse o hacer fotografías”, todo ello dificultando el tránsito de los vecinos que utilizan estas carreteras para su vida diaria.
Uno de los episodios que más malestar generó fue el corte no autorizado de la carretera del Coll de Rates, en el tramo entre Parcent y Tàrbena, sin comunicación previa al Ayuntamiento, lo que reforzó la percepción de que algunos grupos actúan como si la vía fuera de uso exclusivo deportivo.
También en ese momento, el alcalde de Bolulla, Adrián Martínez Calafat, respaldaba públicamente las reivindicaciones de Tàrbena, reclamando mayor control y responsabilidad para evitar una desgracia. Desde Bolulla se insistía en la necesidad de incrementar la presencia de la Guardia Civil de Tráfico en los puntos más conflictivos y de extremar la prudencia, tanto por parte de profesionales como de aficionados.
La aparición de chinchetas eleva ahora la preocupación y pone de manifiesto la urgencia de actuar para rebajar la tensión, reforzar la seguridad y garantizar una convivencia segura en unas carreteras estrechas y sinuosas, pensadas para el tráfico cotidiano y hoy desbordadas por un fenómeno en auge.






























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